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  • Fernando Helguera

NUESTRO CONFINAMIENTO

¿De qué lado estás?

El último mes he recibido muchas llamadas, mensajes, correos y chats, de gente cercana o no tanto, o nada, para comunicarme su opinión de lo que hoy sucede y, sobre todo, detallar su confinamiento. Entiendo su necesidad, pero ¿todos me van a ignorar cuando sea mi turno de contarles?

Existen varios tipos de confinamiento, según me han hecho saber mis disimiles fuentes; al parecer coinciden en que todos pensamos que va a terminar. Claro, todo termina, pero, el humano se confina en sus creencias. ¿Acaso este ahora no es así? Entonces se origina esta lista:


El Confinamiento Absoluto – aquí la persona se encierra sola, y no saldría ni al patio trasero. Le da miedo ver las noticias por el riesgo de contagio psicológico. Cuando se enteró de todo, corrió al súper a comprar lo necesario, incluyendo un segundo refrigerador. Quizás nunca más salga.

El Confinamiento Tiránico – donde un grupo de personas se encuentra encerrado, pues el jefe de familia (o del clan), impide que salgan. Dicho jefe va por provisiones o lo necesario al exterior, y los mantiene ocupados el tiempo que sea requerido, evitando además que se amotinen.

El Confinamiento Relativo – en el que la persona sale a lo que considera necesario, siguiendo en mayor o menor grado las medidas sanitarias, y se confina en cualquier lugar que lo reciba durante unas horas, pues es mayor su rechazo a la soledad, que su miedo a contagiarse de cualquier cosa.

El Confinamiento Trascendido – cuando el confinado asegura que al regresar, habremos evolucionado en una especie más consciente por simple encierro, observación y reflexión.

El Confinamiento Deportivo – en el cual la mitad de la humanidad se ha convertido en yogui a falta de una buena cáscara. También los maratones televisivos o el ejercicio de la libertad de expresión por medio de las redes sociales, son tomados como deporte por estos confinados.

El Confinamiento de Investigación – situación en la surgen las personalidades desconocidas del confinado. El cocinero, el escritor, el filósofo, el asesino en serie (vertiente incompatible con el confinado absoluto, por supuesto), el "coach" de vida, el guía espiritual a distancia, etc.

El Confinamiento Inexistente – para quienes se molestan con los confinados, y dicen algo así como “¿Se quedan en su casa? burgueses que no saben lo que es trabajar para comer.”

El Confinamiento Natural – característico de aquellos que piensan que la naturaleza nos dice “Voltéame a ver desde tu ventana, florezco, no te necesito, el virus eres tú y eres contagioso”.

El Confinamiento Dogmático – se manifiesta por aquellos que no se cuestionan. Se les puede oír decir: “¿Salen a la calle? bola de ignorantes y miserables, qué bueno que morirán.”

El Confinamiento Escénico – en el que las personas aseguran que todo es “un teatro”, y hacen un drama conspiracional donde el argumento es “Quédate en casa, consume y no hagas olas”.


Necesitamos hacer algo antes de que sea demasiado tarde. Poco se dice hoy “Gracias a Dios es viernes”, así como cae en desuso el “San Lunes”; ¿seguirán saliéndonos con su “Domingo siete”? Después de esto ¿seremos más civilizados? ¿Cómo nos comportaremos yendo por un corte de pelo todos juntos? Si perdemos nuestro ser social, mejor nos valdría que nos acabe el virus. Aquí algunas prácticas que ayudarían a reintegrarnos a la sociedad, denominadas “Sé Amable Contigo Mismo”:


Primera, todas las mañanas me saludaré al espejo y diré ¿Cómo dormiste? (nota: saludarse de mano es grosero hoy en día); segunda, me abriré todas las puertas para dejarme pasar, y me extenderé todas las sillas, amablemente, antes de sentarme; tercera, al hablar solo, lo haré de usted y me contestaré (nota: es grosero hablarle a los objetos sabiendo que no pueden contestar); cuarta, cuando flatule, haré como que no fui yo; quinta, cederé mi lugar a todos los ancianos, mujeres embarazadas o discapacitados, que pasen de casualidad por mi estancia o comedor; sexta, no me colgaré el teléfono ni me daré largas, cuando quiera contarme mi experiencia en el confinamiento.

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