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  • Fernando Helguera

MI CUMPLEAÑOS

Estas son MIS mañanitas


Una vez que uno nace son contadas las cosas que puede dar por seguras durante la vida; una de ellas es el tener un cumpleaños cada vez que la tierra da una vuelta al sol, a partir del momento del alumbramiento. En el momento en que no lo tenemos, es porque ya estamos muertos. Nuestra sociedad nos enseña que, si no festejamos ese momento anual en que cerramos un ciclo e iniciamos otro, somos raros o hay algo que no hemos entendido. Se nos mira con lástima.


En mi caso es prácticamente el único día que festejo durante el año, ya que no siento interés por los festejos que la sociedad de consumo impone, como tampoco los que dictan las creencias religiosas, el calendario gregoriano, o cualquier otro llamado a enaltecer profesionales, género, posición familiar, nacionalismos manipulados, fechas históricas, tendencias espirituales, y demás ocurrencias posmodernas. Si siguen así, hacer años de 500 días.


Desde que tengo uso de razón, me ha gustado cumplir años a pesar de que en una época me sucedían cosas poco favorables… alguna vez lo empecé encerrado en los separos, en otra ocasión tuve un fuerte accidente automovilístico, o perdí la cartera con el dinero de anticipo de un trabajo recién asignado. También he tenido cumpleaños muy afortunados, como el día que gané un premio nacional por un trabajo de investigación en la UNAM, o el día en que recibí mi primer beso, o cuando me encontré una cartera con muchos billetes y sin identificación.


A veces parece que mis cumpleaños vienen acompañados de vivencias fuera de lo común porque, cuando nací, hubo situaciones sui-generis relacionadas con la suerte y las coincidencias, si es que tales cosas existen. Si alguno quiere leer una narración corta con todos los detalles al respecto, pídamelo y veré si se la hago llegar… en la forma del pedir está el dar. Dato numérico, el día que cumplí treinta y ocho años, recibí el mismo número de felicitaciones telefónicas.

Regresando al tema, si tienen algo que festejar el 30 de noviembre y esperan que lo haga con ustedes, olviden la idea; me importa poco lo que en el mundo suceda ese día, fuera de mi cumpleaños. Nada personal, simplemente no es mi culpa que hayan nacido también ese día, que se hayan casado o divorciado, que se titularan, o que hayan elegido esta fecha para una conmemoración importante con tal de desviar mi atención.


Si me quieren hacer regalos, bien recibidos, nomás les pido que se tomen la delicadeza de averiguar qué me gusta y qué necesito; si desean llevarme serenata, me dicen y agendamos para que no se junten, evitando así causarme un disgusto auditivo. Si su plan es hacerme una fiesta sorpresa, ¡sean creativos para que no me dé cuenta! y sépanse que los amaré con locura por organizarla. Habrá quienes únicamente me feliciten por mensaje y no se tomen la molestia de llamarme… dependiendo de nuestro tipo de relación, lo anterior podrá considerarse un detallazo, o una afrenta imperdonable. De todos modos, agradeceré de corazón que se acuerden de mí y se tomen el tiempo de mandarme las buenas vibras por cualquier vía. No esperen mi perdón si fallan.


Mis cumpleaños son lo máximo y me decepciona saber que hay quienes, por el contrario, desprecian los suyos; no me parecen muy brillantes las pretensiones de que nuestra edad biológica sea menor que la cronológica, tampoco los deseos de aparentar menos años, y menos jugar carreras (de antemano perdidas) con el envejecimiento, para sentirnos con la juventud socialmente aceptada. Tenemos los años que tenemos, nos hacen ser quien somos, y sería ridículo mentirnos.

Este año no voy a festejar ya que estoy en viaje de trabajo; si alguien siente zozobra por mí tiene autorización para festejar en mi nombre. Si además me convidan, entonces podré dar una cosa más por segura en la vida: Que tengo gente cercana incluso a las mayores distancias. Nomás no se olviden de que, si me invitan, luego no se podrán quejar de lo que suceda, ya me conocen.

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