Hablando en el lavadero...
- Fernando Helguera

- 31 may
- 3 min de lectura
Si vas a mal hablar, hazlo profesionalmente.

Al contrario de lo que pensaba que era mi pueblo, iluso de mí, ha quedado demostrado que es sólo un lugar más donde la gente usa lo que íntimamente se les cuenta, para hacernos la comidilla. Lo sentimos, mi mujer y yo, por los que nos mal hablan y por los que los secundan, pues sin pensar toman partido y juzgan con superioridad moral. Incongruentemente, extranjeros y nacionales que se suponen pensantes, progresistas, “gente bien”, “cool”, de amplia visión, chismean de la manera más burda y poco profesional. ¡Hay que echarle ganitas, mi gente! A estas alturas del siglo XXI no cabe ya el antiguo concepto del “chisme de lavadero”, entreteniéndonos con pura burrada. Por ejemplo, entre otras cosas, una supuesta amiga, que creíamos querida y cercana, advierte a los demás de lo mala persona que soy porque me he divorciado tres veces y mis hijas me aplican la ley del hielo (siendo yo papá de la vieja escuela y ellas de la generación de cristal, piensan que soy de lo peor), pero no dice lo relevante: mis ex y yo nos llevamos bien, y mis hijas están bien educadas y nunca les faltó nada, al parecer se les consintió de más, y siempre he estado ahí mientras ellas me han requerido. El caso es que ella, ya encaminada al quinto piso, nunca se casó, ha engañado a todas sus parejas, es promiscua a morir, consume drogas frecuentemente, y su pareja no la prioriza. Claramente no hay seriedad, si van a hablar mal de mí, que lo hagan bien. Ahora resulta que aquí donde aplica la de “pueblo chico, cama grande”, la gente habla. ¡Ya ni el Opus Dei!
Les voy a ayudar a ser un poco mejores en el arte del chisme, a ser profesionales de alto nivel, con mucho estilo, solidez y sustancia dramática; sigan los pasos a continuación y no errarán:
1) Atínale al centro. Genera interés con algo real, digamos “Ayer vi, a plena luz del día, a fulanito metiéndole mano a perenganito y se los llevó la policía.” No importa si lo viste o no, lo que importa es que sea cierto aunque solo parcialmente. Utiliza el morbo y los demás se encargarán del resto.
2) Que juzgue el otro. Eso transfiere la responsabilidad. “Menganita le dio un par de bofetadas, en la boda, a su suegra”. ¿Eso es bueno o malo? Deja que quien te escucha lo decida, de esa manera lo harás volverse importante, impulsarás su creatividad, y querrá seguir siendo tu fan.
3) Sorprende, te harás grande y respetado. “Agarraron a tu cuñada robando en el súper, y cuando le revisaron la bolsa, le encontraron un consolador y dos toques”. Primero desvía la atención y, repentinamente, cáeles con el mero mole. Serás el más popular y todos querrán oír tus chismes. Recuerda no escupir al cielo, es decir, haz chismes que no se puedan relacionar con tu forma de ser.
4) Un chisme debe ser cercano, si dices que te lo contó un gran amigo, que es amigo de a quien le pasó, quedas como tonto y argüendero. Lo viviste tú, “el otro día vi a Zutano sacándose un moco parecido al moco de King Kong y, al pegarlo en un auto salió el enorme dueño quien, muy enojado, lo obligó a limpiarlo con la lengua”. Recuerda, tiene que haber verdad parcial y espacio para el dramatismo.
5) Habla universalmente pero con detalles locales. Si hablas de algo “inmoral” puede que quienes lo escuchen no lo encuentren interesante porque no tienen el mismo código moral. Ten cuidado con eso de “porque es divorciado”; raya en la idiotez. En cambio, “su maestra, una lagartona de cuarenta y tantos, la sedujo siendo adolescente”, cae en un asunto de manipulación y abuso psicológico y emocional, delito legalmente tipificado de forma universal; si está mal no es por la de edad o género.
6) Abre espacio a la imaginación. “El señor vio a su nuera poniéndole el cuerno a su hijo, pero no pudo hacer nada cuando ella se dio cuenta, porque estaban en el putero. ¿Cómo serán ahora las comidas familiares?, ¿quién va a chantajear a quién?, ¿seguirán yendo al mismo putero o sólo uno de los dos?
Estimados lectores, los consejos podrían continuar pero ya tienen con qué empezar. Es momento de ser populares, aclamados, buscados por chicos y grandes, no lo dejen escapar. Tomen en cuenta, si dejan su correo en el sitio de las Obviedades, podrán recibir chismes profesionales.



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