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Hablando de no pagar.

  • Foto del escritor: Fernando Helguera
    Fernando Helguera
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

El que no tranza no avanza.


El otro día en el aeropuerto Benito Juárez escuché a dos mujeres y una decía a la otra que estaba decidida a no pagarle a un trabajador, si bien el trabajo había sido hecho perfectamente y en tiempo, mil pesos le parecían mucho por haber instalado un inodoro con todo y material. Ella había aceptado al inicio, pero como el hombre se tardó una hora y media en cambiarlo, ahora ya no quería pagarle aunque el dinero lo tenía. Esto me dejó pensando muchas cosas, en especial llegando de países donde la gente paga como regla básica de comportamiento respetuoso.

                Si hoy recibiera el dinero que clientes me han dejado de pagar, aún siendo parientes o amigos cercanos de mucho tiempo, me construiría una casa adonde, por supuesto, nunca los invitaría, no vayan ustedes a pensar que su servidor es menso. Uno cumple su compromiso y hasta les ayuda financiando proveedores, haciéndoles descuento y cosas así, pero no les es suficiente; nos hemos convertido en una sociedad sin escrúpulos. Desde la máxima de “el que no tranza no avanza” que surgió en los 70’s (y desde antes, por supuesto) ya hay un monumental camino recorrido de kilómetros, horas y desgracias a terceros, ¡un gran esfuerzo!, pero el mexicano no claudica.

                Estoy seriamente pensando en convertirme “del otro bando” en términos de pulcritud financiera. Hay muchas oportunidades en esta forma de vida. Basta mirar a gente que recontrata cada año a sus empleados para no darles jubilación y es el hombre más rico de México, o al nefasto que se quiere hacer presidente y tiene su fortuna por quedarse con el ISR que retiene a sus trabajadores, entre otras maniobras, y vendiendo en pagos pequeños, a gente de bajos recursos, productos defectuosos que acaban costando el triple que en la tienda más lujosa.

                “Un político pobre es un pobre político” ¿Recuerdan esa frase de Hank González? Nuestros políticos se la tomaron muy en serio, de todos los partidos, y recogen dinero a paladas. Según lo demuestran los directivos y empleados de las grandes empresas, y también de las pequeñas, claro, salvando las más honrosas excepciones de esos buenos samaritanos condenados a morir de inanición, la forma de enriquecerse a manos llenas es la forma ilícita y ventajosa. ¿Y nosotros nos quedaremos como el chinito, nomás milando? No, queridos lectores, pongamos fin a esta manera de vivir. De ahora en adelante haremos culto a Hank y seguiremos el ejemplo de los acaudalados.

                ¿A poco no les dan ganas de tener una secretaria que a sus acreedores les diga que usted está ocupado y le paga mañana? Si tomamos en cuenta que no le vamos a pagar a ella tampoco porque su contrato está truqueado, y nos va a durar unos tres o cuatro meses, o hasta que aguante, pueden salir bastante redituables las mentadotas de madre que nos van a tocar.

                Con las diferentes herramientas que nos proporciona el sistema podemos obtener lavadas de auto, comidas en restaurantes, electrodomésticos, cirugías estéticas, viajes, e incluso casas y personas, de manera gratuita. Las formas de evitar pagar son innumerables, todo es cosa de no tener escrúpulos y que nos valga un carajo el bienestar de los demás, aunque sean nuestra gente cercana. Acá en San Miguel hay una gringa que es especialista en esto y se las podría presentar para que les dé unas lecciones. A mí ya me la aplicó de una manera imperialista que hay que aprenderle.

                Si consideramos que una persona promedio cuenta en su historia con 8 bisabuelos, 4 abuelos, 2 padres, y se puede inventar un sinfín de hermanos legales y cachirules, que pueden caer en el hospital y en la funeraria, ya empezamos bien con los pretextos. Ahora imagínense, con lo creativos que somos los mexicanos, ¡la cantidad y calidad de pretextos que nos podemos inventar! Desde esta perspectiva ya hasta me está empezando a gustar esa frase tan horrible y desastrosa “el pobre es pobre por que quiere”. Eso sí mis amigos, no olviden que si alguien debe recibir nuestro pago puntual, religiosamente, es nuestro abogado.


 
 
 
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