Hablando de mascotas.

Existe un mundo mejor.

La semana pasada fue el día mundial de los animales y hay tanto que decir al respecto, que hoy me enfocaré sólo en perros y gatos domésticos. Con ellos establecemos relaciones muy cercanas, incluso más que con muchos seres humanos, dado que nos ayudan emocionalmente y el diálogo con ellos es profundo pues no se ejerce por medio de la palabra. Se hacen entender y nos entienden en niveles diferentes; marcadamente hay quienes son del bando felino y quienes son del canino. A los que he tenido por compañeros en la vida les he asignado nombres según la relación que he establecido con ellos y su personalidad, sí, los considero un tipo de personas.
Por ejemplo, Cuarenta y ocho fue una gata blanquinegra tan celosa que se cagaba en la ropa de mis invitadas y nunca encontré cómo evitarlo. Originalmente era de mi amigo Luisfe y él le asignó ese nombre pues era bizca. Con él también compartimos otro gato cuando éramos “roomies”, Ultimátum, por la manera en que les ponía claro a los bichos su papel antes de comérselos.
La mascota más importante en mi vida fue el Gitano, un labrador negro inteligentísimo que, a fuerza de entrenarlo todos los días a las siete de la tarde durante año y medio, aprendió como el que más de ustedes e incluso superándolos, sin ofender. El problema es que era errante; una amiga con dotes de hechicera me dijo que cómo no, si le había puesto ese nombre. Recuerdo entrañablemente a mi amado Mefis, perrito todo terreno de antifaz negro, que me acompañó a mil viajes con su paliacate al cuello, al Compa, labrador güero con el que salía a tomar cerveza, Candela la gata incontrolable, Cocoa la xolo más hermosa, Refugio Perez Trouillet (Cuquito) y otros tantos.
Claramente la relación con los gatos es muy diferente a la que uno establece con los perros: para un perro, querido lector, usted es el amo, para un gato usted es la mascota, sino es que el esclavo. Para mí la relación con los gatos siempre ha sido un tema profesional, yo les doy sustento y ellos me liberan de roedores y bichos. El Socio fue otro de mis allegados y realmente era muy bueno en su papel, además me caía bien porque no exigía, tenía una manera muy relajada de hacerle saber a uno sus deseos y no dejar margen para que se incumplieran.
Por otro lado están los animales callejeros. Un día caminaba con mi amigo Bruno por el centro de una calle y de la esquina salieron unos seis perros grandes. Todos seguimos caminando por lo que cada vez estábamos más cerca. En cierto momento los perros empezaron a gruñir y a ladrar, con pelo erizado y mostrando colmillos, acelerando el ritmo hacia nosotros. Sentí miedo porque ya los teníamos encima, amenazantes, y en eso Bruno se les arrojó corriendo, gritándoles y amedrentándolos. Entonces se frenaron y corrieron de regreso, chillando, hasta perderse. Los perros callejeros y los de casa son como los humanos los obligamos a ser.
Ahora, esta idea de que los perros callejeros sufren es sólo parcialmente cierta. En Mineral de Pozos, Guanajuato, los perros de la calle son muy amigables que no temerosos ni agresivos, pues la gente los traten rete bien. Le pregunté a un mesero cómo había tantos y tan contentos, y me dijo que casi nadie tiene perros propios y los de la calle son de todos. Los alimentan, les tienen lugares calientitos para dormir, los veterinarios los atienden gratis e incluso traen collares con su nombre (los perros, no los veterinarios). He visto mascotas de casa en mucho peores condiciones.
Viajando en Estambul vi cómo les ponen hamacas y casitas. Si bien los gatos son más importantes para ellos, los perros también gozan de un trato excepcional. Nadie piensa en erradicarlos, siempre hay agua y alimento disponible, la gente los apapacha, pueden entrar adonde quieran y son respetados… ¡a donde quieran!, e incluso va uno preso hasta 6 años si los maltrata.
Tomando en cuenta cómo nos comportamos los seres humanos, entiendo que el casi 20% salvaría primero a su perro que a alguien cercano. Cambiar a la esposa por unos cuantos camellos ya me parece extremo, pero ¿hay tanta diferencia con dejarla morir mientras salva uno a su perro? El que haya lugares donde, lejos de negarlos y repudiarlos, los integran a la sociedad de pleno derecho, demuestra que el ser humano aún puede vivir en un mundo mejor.



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