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Hablando de abandonar...

Foto del escritor: Fernando Helguera
Fernando Helguera
hace 10 minutos
3 min de lectura

Primero muerto que perder la vida.


Esta semana una de las lectoras más participativas de las Obviedades Ignoradas, Elvia, dejó de seguir mis escritos. Entiendo que así sea, cada uno abandona estas lecturas en su momento, y en especial ella tiene un buen pretexto, pues a partir de ahora estará en otra vida, muy atareada, ocupándose de su propia muerte. En paz descanses, querida Elvia.

La noticia, si bien ella ya tenía una edad avanzada, no dejó de sorprenderme y ponerme triste. Siempre se mostró positiva, entusiasta, crítica lectora, y fue lo suficientemente curiosa para que estemos seguros de que tuvo una vida interesante y productiva. Ahora, no por este pretexto terminal va ella a tener mayor justificación que el resto de los lectores, pues el que desee irse puede hacerlo en el momento que quiera, nomás se viste y se va. Esto lo sabe cualquiera de los presentes ya que están aquí por su propia voluntad y no obligados, con que me digan los quito de las difusiones y asunto zanjado, nada se ha perdido.

En todo este tiempo algunas personas me han bloqueado porque se hartaron de recibir publicaciones, sin pedirme antes que los dé de baja; otros me han bloqueado porque no les gustó lo que escribo, se sienten heridos u ofendidos. A los segundos los entiendo, pero a los primeros no; prefieren perder el contacto antes que decir de frente las cosas, ¿por miedo a que me moleste y entonces perdamos el contacto? no entiendo ni tantito. Hay que saber decir las cosas y ya estará en el receptor del mensaje si se ofende o no… mientras nosotros seamos sinceros y gentiles al comunicar las cosas, podremos estar tranquilos.

Ya teniendo los antecedentes, podemos establecer ciertas combinaciones: los que se ofenden y bloquean por no decir las cosas de frente; los que se ofenden y se mueren, que no bloquean porque ya no les dio tiempo; los que bloquean y se mueren, dejándome sin posibilidades futuras; los que se mueren y luego se ofenden y me bloquean, esos no existen, ponga un poco más de atención, querido lector, pues la condición principal es estar vivo antes de morir, cosa que sin duda no podemos decir de todos los seres humanos.

Ustedes, queridos lectores, estén vivos o muertos, son los principales beneficiarios de estos escritos y espero los fines de semana con ansias de leerlos y saber qué tienen para decirme, les agradezco con todo mi corazón sus palabras, por pocas que sean, pues me dejan saber que hay alguien allá afuera y no es sólo una alucinación. ¡No tengan miedo de comentar sus opiniones!

Hay un puñado de miedos fundamentales de los cuales se derivan todos los demás, y que son el miedo a morir, el miedo a no pertenecer, el miedo a ser abandonado, y el miedo a perder lo que hemos conseguido. Pareciera evidente que mi miedo principal es el de ser abandonado, y chance sí, pero hasta ahora estoy muy bien porque no me he abandonado. Que otros se vayan será problema de los otros, no mío, ya que yo tengo la tranquilidad de seguir aquí. El verdadero miedo es al hecho de ser abandonado por mi propia persona, pues ahí sí, todo estaría perdido.

Lectores van y lectores vienen, miedos, abandonos, bloqueos también van y vienen, pero ¿adónde quiero llegar con todo esto? Sin temor a decepcionarlos confieso que no voy a ninguna parte, nadamás escribo para hacerlos reflexionar en las cosas que yo aún tengo sin respuestas claras, o sea, la vida misma. Somos pequeños y creemos que los mayores tienen las respuestas, que ya entendieron, y luego nos hacemos mayores y nos damos cuenta de que los pequeños son quienes tienen las respuestas, pero todavía no tienen la forma de expresarlas y nosotros hemos perdido la sensibilidad para entenderlas. Inevitablemente crecerán y las olvidarán. Vivimos creyendo que somos afortunados si encontramos quién nos lea o escuche y, mediante sus certezas y sus seguridades, nos diga algo que tenga sentido y nos ilumine este camino esencialmente solitario.

Así las cosas, mis respetados compañeros, siento que no siempre hemos de ir a algún lugar, tampoco encontrar explicaciones, hoy todavía tenemos la oportunidad de no dar tanta importancia incluso a las cosas más crudas de la vida, como se ha dicho, no vamos a salir vivos de ella.

 
 
 

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