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  • Fernando Helguera

UN ASUNTO TRIGARANTE

¡Quién fuera suegro del cura Hidalgo!

Hay un momento crucial en la vida de todo hombre que tiene hijas, y es el día en que se acercan temerosas, con la mirada esquiva, y se quedan detenidas haciendo círculos en el piso con uno de los pies, para luego soltar a quemarropa: “papá, estoy enamorada”. Me pregunto si algún otro de los padres de este mundo la habrá pasado como yo en ese momento, pues imagínense que, cuando me tocó con mi hija Enya de 3 o 4 añitos, me dijo que su amor platónico era ¡EL CURA HIDALGO! La verdad nunca me ha parecido que la diferencia de edad sea una limitante, pero ¿252 años? Ya no da ni para “sugar mummie”.


Habiendo pasado el trago amargo, me vino a la mente un recuerdo en el que, al tener esa misma edad (3 o 4, no 252), escuché por primera vez la palabra “trigarante”, la cual yo interpreté como “trigalante”. Me imaginaba a un ejército conformado por tres hombres guapísimos, que conquistaban los pueblos a través del sector femenino. Y bueno, no será de gratis que Miguel Hidalgo tenía fama de mujeriego exitoso e irremediable. Esta información no se la dije a Enya, por supuesto, hasta que estuviera más grande y pudiera soportar la noticia.


En México los tercetos son importantes pues, así como son representativos Los Tres Caballeros, Los Tres García, y los tríos musicales, también lo son la santísima trinidad y las tres garantías. De estas últimas poco se sabe, además de que eran tres cosas por las cuales había un ejército de apuestos soldados dispuestos a protegerlas a punta de conquistas amorosas, y por lo anterior les quiero comentar que esas tres garantías eran: Religión Católica como única tolerada en la nación, Independencia de México hacia España, y Unión entre los ejércitos que estaban peleando.


Me parece que, si con esa bandera hoy nos quisiéramos independizar del yugo del imperio vecino y la visión eurocentrista, muy lejos no íbamos a llegar. Es sabido que quien no conoce su historia está condenado a repetirla, por lo que me he puesto a investigar y así hacer una propuesta congruente con nuestros tiempos, de ejército independentista. ¿Quién sería nuestro Iturbide? ¿A qué Morelos habría sucedido? ¿Habrá hoy un hidalgo tal, que siga teniendo pegue dentro de dos siglos y medio? Y si alguien me sale con que Palazuelos, Luismi, Alejandro Fernández, o cualquier otro producto derivado de Televisa, le mando a colgar a la Alhóndiga de Granaditas.


Evidentemente hay héroes dignos de encabezar tal movimiento hoy como los ha habido siempre en la humanidad, la cosa es que es más difícil encontrarlos. Nada irrelevante es mi obligación de, por medio de estos escritos, hacer el intento de llegar a ellos y exhortarlos a la lucha encarnizada. Entre ustedes, del otro lado de la página, sé que están quienes nos llevarán a una verdadera independencia que no tenga que ser diluida con tequila. Para ustedes algunos ejemplos de garantías que nos harían libres y que tendrían seguidores a montones:

Tolerancia para todos, pro aborto y antiaborto, provacunas y antivacunas, listos y tontos, cultos e ignorantes, prietos y güeros, chairos y fifís, TODOS tendrán voz y voto en nuestra sociedad. Todos, por más idioteces que digan y menos argumentos tengan, serán bienvenidos.

Independencia económica, mediante un gobierno que, además de cobrarnos impuestos con gran maestría, nos dé los servicios públicos que merecemos y, ahí viene lo bueno, una renta mensual con la que no dependamos de molestos patrones que nos esclavicen.

Libre culto, asegurando que nadie podrá ser discriminado por creer en el peje, en canallín, en diosito, en el universo conspirador, en fantasmas, en Pachamama y, sobre todo, en sí mismo.


Claro que para una sociedad tan exigente como la nuestra tres garantías podrían ser pocas, así que habrá que estar preparados para todo… bueno, hay cosas para las que uno nunca está preparado, ¿es en serio? ¿con el cura Hidalgo?

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